Esta campaña empezó de forma inesperada. Un mensaje en LinkedIn. De Max, un niño de 12 años y su padre, que buscaban ayuda para denunciar la falta de financiación que recibe la investigación contra el cáncer infantil.
Y así nació GoodMax, un spot inacabado ambientado en un mundo de motocicletas, la mayor pasión de Max, y su lucha contra el mayor enemigo del cáncer infantil: las sombras como reflejo del olvido, y la falta de financiación.
Y no estuvimos solos, un montón de entidades se unieron desinteresadamente para hacer posible la campaña e incluso el fotógrafo Alberto García-Alix, premio nacional de fotografía.